Educación para el conocimiento (Cándida Martínez)

 MÁS EDUCACIÓN PARA EL CONOCIMIENTO

POR CÁNDIDA MÁRTINEZ

EL MUNDO DEL S. XXI CAMPUS – 04/11/2009

Nuestro país ha protagonizado un cambio gigantesco en materia educativa y científica en las últimas décadas. Así lo atestiguan los datos y comparaciones internacionales. El incremento del alumnado, la creación de universidades y centros educativos, el aumento de los profesores e investigadores, los nuevos grupos y centros de investigación, la intensificación de los vínculos con los sectores productivos o la creciente presencia en las redes científicas y académicas internacionales prueban, entre otras razones, que los fundamentos del sistema educativo y científico son firmes, bien asentados y estables.

Gracias a ello, ha aumentado el nivel cultural de la población y sus posibilidades profesionales y laborales, con los beneficios de orden social, económico y cultural que comporta. Todo ello representa en estos momentos la mejor inversión de futuro para nuestro país, semilla de progreso y requisito imprescindible de modernización. Estos cambios constituyen sólo las fortalezas a partir de las cuales se ha de promover una nueva ambición social y educativa vinculada a la conformación de nuestra sociedad como sociedad del conocimiento.

Hoy en día, la sociedad española, como la práctica totalidad del planeta, vive una época de continuas transformaciones que afectan a casi todos los ámbitos de la vida social, a la economía, la política, a la cultura y a las relaciones humanas más elementales y cotidianas. En todos esos elementos de cambio hay una constante: el papel central del saber y del conocimiento. Si en épocas anteriores la riqueza e integración social estaban vinculadas más directamente a recursos espaciales y materiales, la socialización del conocimiento y su puesta al alcance de todos los ciudadanos es en la actualidad el factor más decisivo y eficaz de riqueza, cohesión y vertebración de una sociedad.

La educación, y en general todas las instituciones encaminadas a generar, difundir y aplicar el conocimiento, constituyen, por lo tanto, las verdaderas piezas nodales del nuevo modelo de crecimiento económico y social. En nuestras sociedades, la creación de riqueza está cada vez más vinculada a la innovación. Pero para que ésta pueda producirse, requiere un caudal permanente de saberes básicos y aplicados a partir de los cuales las actividades económicas encuentren cauces apropiados para descubrir nuevos procesos de producción y distribución que permitan satisfacer mejor las necesidades y el desarrollo de las potencialidades humanas.

El reto auténtico que lanza la sociedad del conocimiento es, por lo tanto, el de multiplicar las fuentes de creación y difusión de saberes y habilidades. Ello implica intensificar el fortalecimiento de la educación, la investigación y la innovación en todos los niveles y ámbitos.

La educación general, y en particular la educación superior, debe convertirse en el eje central de las políticas encaminadas a garantizar el desarrollo económico sostenible. Por ello, en unas sociedades cada vez más complejas, el conocimiento ha de ser critico, innovador y creativo, cooperativo y sinérgico; debe ser transversal y no limitadamente especializado; debe ser versátil y abierto sin estar nunca constreñido por el imperativo de una mera utilidad inmediata.

Además, ha de aspirarse a ello desde una ética de la responsabilidad que obligue a preguntarse qué tipo de sociedad, qué clase de satisfacción y qué modelo de ser humano crean todas esas dimensiones del conocimiento. Como ha señalado en alguna ocasión Edgar Morin, no basta con facilitar la acumulación de los conocimientos, sino que es preciso, además, civilizar el conocimiento, hacerlo útil como instrumento de transformación colectiva y de realización personal, y estar especialmente comprometido con el bienestar, la calidad de vida y la paz. Por todas estas razones, el futuro de nuestro país debe inscribirse, como ha señalado el presidente del Gobierno, en un proyecto nuevo de crecimiento económico y social donde la educación, la investigación y la innovación adquieran un papel caudal.

Cándida Martinez es portavoz del Grupo Parlamentario Socialista y Secretaria Federal de Educación y Cultura del PSOE.

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